El hombre de 42 años que vive en España, vió en el periódico un anuncio de una exposición en Pamplona donde se pueden ver cuerpos humanos muertos plastificados y decidió enviar un mensaje para venderles su cuerpo para que cuando me muera puedan plastificarlo y ponerlo en su exposición. (Leer)
Gracias a Víctor Peña



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